Un total de 57 trabajadoras de viviendas de mayores de una veintena de municipios de la provincia de Cuenca han participado en dos jornadas de formación organizadas por la Delegación Provincial de Bienestar Social. Estas actividades se enmarcan dentro del programa de Intervención Psicosocial en Viviendas de Mayores, desarrollado por el Gobierno de Castilla-La Mancha a través de la entidad Alter Castilla-La Mancha.
La primera jornada contó con la participación de 23 profesionales, mientras que la segunda reunió a otras 34 trabajadoras. Bajo el título “Claves para cuidar a quienes cuidan: bienestar, motivación y recursos para el día a día profesional”, las jornadas abordaron temas como el bienestar emocional, la prevención del estrés y la sobrecarga profesional, el autocuidado y la comunicación entre compañeras.
Además, se trabajaron herramientas para favorecer la autonomía, la participación y las relaciones sociales de las personas mayores, así como para detectar situaciones de aislamiento o soledad no deseada.
Estas actividades forman parte de un programa que también incluye el seguimiento y apoyo a las profesionales, mediación en la resolución de conflictos y asesoramiento para abordar situaciones de carácter social o psicosocial que puedan surgir en la convivencia diaria.
La delegada provincial de Bienestar Social, Susana Zomeño, ha señalado que se ha ampliado la periodicidad de estas jornadas formativas, que pasarán de celebrarse una vez al año a dos veces al año, en respuesta a las solicitudes de las trabajadoras. Durante el mes de noviembre están previstas dos nuevas sesiones.
Zomeño ha destacado que la Junta continúa trabajando en colaboración con los ayuntamientos y las profesionales del sector para mejorar tanto el servicio como las condiciones laborales de las trabajadoras. La formación y el acompañamiento profesional son parte fundamental de este esfuerzo.
Actualmente, la provincia de Cuenca cuenta con 64 viviendas de mayores que ofrecen más de 600 plazas, de las cuales 12 disponen de servicio nocturno. En estos recursos laboran alrededor de 200 mujeres. El Gobierno de Castilla-La Mancha destina más de 1.900.000 euros anuales a la financiación de estas viviendas, que operan en colaboración con los ayuntamientos.
La última vivienda de mayores que ha entrado en funcionamiento en la provincia es la de Graja de Iniesta. Estas viviendas son recursos públicos de alojamiento dirigidos a personas mayores que requieren un entorno adaptado y servicios de apoyo, permitiendo a los usuarios continuar residiendo en sus municipios y mantener el contacto con sus familiares y amistades.