El reto demográfico en Euskadi se ha convertido en una realidad palpable, evidenciada por la creciente dificultad de las empresas para encontrar profesionales cualificados y la necesidad de un relevo generacional efectivo. Esta situación limita la capacidad de crecimiento y bienestar de la región, lo que exige una respuesta colectiva que involucre a toda la sociedad.
Un estudio reciente indica que Euskadi podría enfrentar un déficit neto de aproximadamente 240.000 trabajadores para 2035, lo que representaría el 22% del empleo actual. De no implementarse medidas adecuadas, esta brecha podría traducirse en una pérdida de más de 22.000 millones de euros en PIB y en la recaudación de más de 1.200 millones de euros en IRPF.
Cuatro palancas para abordar el reto demográfico
Desde Confebask, en colaboración con Adegi, Cebek y SEA, se proponen cuatro estrategias complementarias para enfrentar este desafío:
- Gobernanza compartida: Se requiere una coordinación efectiva entre instituciones, organizaciones empresariales y otros actores clave para superar la fragmentación actual. La formación, el empleo, la inmigración y la vivienda deben integrarse en una estrategia común que facilite procesos ágiles y soluciones concretas.
- Política activa de inmigración: Es fundamental facilitar la llegada de profesionales que cubran necesidades reales del mercado laboral. Se sugiere la creación de listas dinámicas de ocupaciones de difícil cobertura, así como proyectos piloto de formación y contratación en origen.
- Generar y orientar mejor el talento: Se debe mejorar la conexión entre la educación y las necesidades empresariales, anticipando los perfiles profesionales requeridos y promoviendo la inclusión de mujeres y jóvenes en sectores industriales.
- Activar y arraigar el talento local: A pesar de que Euskadi retiene gran parte del talento formado, es necesario ofrecer perspectivas que fomenten la permanencia de profesionales cualificados y facilitar la recualificación de personas desempleadas hacia sectores con alta demanda.
La transformación tecnológica exige equipos territoriales capaces de recualificar y recolocar a los trabajadores con agilidad. Las empresas tienen la responsabilidad de mejorar la acogida y formación de los nuevos talentos, mientras que las instituciones deben desempeñar un papel esencial en este proceso.
La competitividad empresarial es clave para sostener empleo de calidad y recursos para el bienestar social. Por ello, abordar el reto demográfico se presenta como una tarea colectiva que debe ser priorizada desde ahora.