La dimensión económica de las industrias culturales y creativas en Iberoamérica es notable. Según estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo, estas industrias constituyen alrededor del 2,2 % del PIB de América Latina y el Caribe, creando cerca de 1,9 millones de empleos. Estas cifras subrayan el potencial de la economía naranja regional como fuente de actividad empresarial, innovación y desarrollo.
El ecosistema abarca una amplia gama de sectores, incluyendo el libro y la edición, la música, las artes escénicas, el audiovisual, los videojuegos, el diseño, la arquitectura, el patrimonio y las nuevas actividades digitales. En este ámbito, coexisten grandes compañías internacionales, pymes, microempresas y profesionales independientes, todos ellos comprometidos en transformar creatividad, conocimiento y talento en bienes y servicios con valor económico y social.
La cooperación entre España, Portugal y los países latinoamericanos se ve fortalecida por la presencia de empresas y creadores de renombre internacional. La expansión de contenidos en español y portugués, junto con las nuevas herramientas digitales, ha ampliado las oportunidades de alcanzar audiencias globales. Sin embargo, esta relación debe ser bidireccional, enriqueciendo a todos los participantes.
El potencial del sector audiovisual
El sector audiovisual es un claro ejemplo de esta capacidad compartida. Según el Panorama Audiovisual Iberoamericano 2026, elaborado por EGEDA y FIPCA, el cine nacional atrajo a más de 40 millones de espectadores en los mercados analizados en 2025. El Programa Ibermedia, que apoya proyectos de coproducción desde 1998, ha respaldado 1.245 proyectos, contribuyendo a fortalecer la colaboración entre países.
Desafíos y prioridades para el crecimiento
Para convertir este potencial en un crecimiento sostenible, es necesario abordar desafíos como la fragmentación de mercados, las dificultades de financiación y la protección de derechos. La respuesta debe respetar las particularidades de cada actividad cultural y fomentar un entorno competitivo común.
- Facilitar la circulación de obras: La cooperación entre empresas puede impulsar coproducciones y acceso a nuevos públicos.
- Fortalecer la inversión: Es crucial contar con instrumentos adecuados que se adapten a la diversidad de ciclos productivos y riesgos del sector cultural.
- Proteger la propiedad intelectual: La defensa de los derechos de creadores y productores es esencial para sostener la inversión y el desarrollo de nuevas obras.
La inteligencia artificial y el talento
La inteligencia artificial presenta tanto oportunidades como responsabilidades. Puede mejorar la producción y distribución, pero también requiere establecer reglas claras mediante el diálogo entre todos los actores involucrados.
La formación en áreas artísticas, técnicas y digitales es fundamental para fortalecer la cadena de valor. Asimismo, es importante reconocer la diversidad de trayectorias laborales en el sector cultural.
Un futuro de cooperación estructurada
Iberoamérica tiene la oportunidad de avanzar hacia una cooperación empresarial más estructurada, que incluya alianzas para la producción y distribución, así como espacios de diálogo entre sectores. La colaboración entre grandes compañías y pymes culturales puede ser clave en este proceso.
El futuro de la cultura en Iberoamérica dependerá de la capacidad para crear obras de alcance mundial y de la fortaleza de las empresas y profesionales que las hacen posibles. Reconocer el valor económico de la cultura y facilitar el desarrollo del talento son pasos esenciales para construir un futuro próspero.