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La llegada de coches chinos transforma el sector de desguaces en España

El auge de marcas como MG, BYD, Omoda y Jaecoo está impactando el reciclaje de vehículos en España, donde los desguaces comienzan a recibir automóviles de apenas dos o tres años, principalmente por accidentes. Este fenómeno plantea nuevos retos tecnológicos y oportunidades en la economía circular.

La llegada de coches chinos transforma el sector de desguaces en España

La rápida expansión de los fabricantes de automóviles de origen chino en España está generando efectos significativos en el sector del reciclaje de vehículos. Los Centros Autorizados de Tratamiento (CAT), comúnmente conocidos como desguaces, han comenzado a recibir modelos de marcas como MG, BYD, Omoda, Jaecoo y Chery, que en algunos casos tienen apenas dos o tres años de antigüedad.

Según un análisis realizado por RO-DES, esta tendencia refleja una nueva realidad para el sector de la recuperación y el reciclaje de automóviles, que debe adaptarse a la llegada de fabricantes recientes en el mercado español y a vehículos con tecnologías cada vez más complejas. Durante el primer semestre de 2026, las marcas chinas alcanzaron las 75.024 matriculaciones en España, representando el 12,3 % del mercado. MG, BYD y Omoda & Jaecoo concentraron una parte significativa de estas ventas, cambiando progresivamente la composición del parque automovilístico nacional.

Vehículos prácticamente nuevos en desguaces

Tradicionalmente, la llegada de un automóvil al desguace se asocia con el final de su vida útil. Sin embargo, los vehículos más recientes también pueden terminar en estas instalaciones. En el caso de los modelos chinos, su retirada no se debe necesariamente a problemas de fiabilidad, sino a accidentes graves o daños cuyo coste de reparación supera el valor económico del vehículo. Esteban Alabajos, director de RO-DES, señala: «Estamos viendo entrar coches con matrícula de hace dos o tres años, algo prácticamente impensable hasta hace poco. En muchos casos, reparar sale más caro que asumir su valor venal y terminan siendo declarados siniestro».

Esta situación plantea un escenario particular: automóviles que aún cuentan con tecnologías actuales y componentes relativamente nuevos pueden convertirse en vehículos fuera de uso mucho antes de lo esperado. Sin embargo, la presencia de estas unidades en los desguaces no implica que las marcas chinas tengan mayores tasas de averías o siniestralidad, sino que su creciente presencia en las carreteras españolas se refleja también en el mercado de vehículos accidentados.

Nuevos desafíos tecnológicos para los desguaces

La incorporación de estas marcas al circuito de recuperación de automóviles presenta retos para los profesionales de los Centros Autorizados de Tratamiento. Uno de los principales desafíos es la identificación y catalogación de componentes. Los modelos de reciente comercialización cuentan con referencias, sistemas electrónicos y piezas que no están tan extendidos en el mercado español del recambio reutilizado. Para que estos elementos puedan aprovecharse en otros vehículos, es necesario identificar correctamente sus características, comprobar su estado y determinar las compatibilidades entre modelos y versiones.

Además, la creciente presencia de automóviles híbridos, híbridos enchufables y eléctricos requiere procedimientos específicos de seguridad y tratamiento. Las baterías de alta tensión son uno de los elementos más delicados, cuya manipulación exige personal formado, herramientas adecuadas y protocolos que eviten riesgos eléctricos durante las operaciones de descontaminación y desmontaje. Los nuevos vehículos incorporan numerosos sensores, cámaras y sistemas avanzados de asistencia a la conducción, cuya recuperación puede resultar más compleja que la de los componentes mecánicos tradicionales.

Gestión de vehículos fuera de uso en España

Este fenómeno se produce en un sector que gestiona anualmente cientos de miles de automóviles. Según datos de SIGRAUTO recogidos por RO-DES, en 2025 los Centros Autorizados de Tratamiento españoles gestionaron un total de 671.675 vehículos fuera de uso. Sin embargo, se estima que el volumen anual de vehículos que deberían pasar por estas instalaciones se sitúa en torno a las 750.000 unidades, cifra superior a la registrada en el pasado ejercicio. Esta diferencia resalta la importancia de reforzar los sistemas de recogida y tratamiento, así como garantizar que los vehículos retirados de circulación sean gestionados mediante canales autorizados.

Oportunidades en la economía circular

La llegada de vehículos relativamente nuevos a los desguaces también abre oportunidades para la recuperación de componentes que aún conservan una parte importante de su vida útil. Motores, elementos de carrocería, sistemas electrónicos y otros recambios pueden volver al mercado, siempre que su estado y las condiciones técnicas y legales lo permitan. Este aprovechamiento contribuye a reducir la necesidad de fabricar nuevas piezas, disminuir el consumo de materias primas y limitar la generación de residuos.

En el caso de los automóviles eléctricos e híbridos, la correcta gestión de las baterías y otros componentes específicos es crucial debido a los materiales que contienen y los requisitos de seguridad asociados a su tratamiento. La recuperación de estos elementos se enmarca en un modelo de economía circular que busca prolongar la utilidad de los materiales y reducir el impacto ambiental del sector de la automoción.

Normativa europea y futuro del reciclaje

La transformación del mercado español coincide con el desarrollo de un nuevo marco normativo europeo destinado a mejorar la circularidad de los vehículos y la gestión de los automóviles al final de su vida útil. Entre los objetivos previstos se incluyen nuevas exigencias sobre la incorporación de materiales reciclados en la fabricación, como el uso de un mínimo del 15 % de plástico reciclado en determinados vehículos a partir de 2032 y del 25 % desde 2036. Estas medidas buscan favorecer el aprovechamiento de los recursos, mejorar el diseño de los automóviles para facilitar su desmontaje y reforzar la recuperación de materiales.

Para los Centros Autorizados de Tratamiento, este cambio implicará la necesidad de combinar los procedimientos tradicionales de descontaminación y reciclaje con nuevas capacidades técnicas adaptadas a vehículos cada vez más electrificados y digitalizados. La llegada de marcas como MG, BYD, Omoda y Jaecoo a los desguaces españoles representa, por tanto, una nueva etapa para el sector, que deberá adaptarse a estas transformaciones en los próximos años.

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