La plaza de Pius XII en Santa Eulàlia fue el escenario de una emotiva concentración en homenaje a Olga Matute, una vecina de 54 años que se quitó la vida en septiembre, pocos meses después de haber sido desahuciada. El acto reunió a familiares, amigos y miembros de la comunidad, quienes recordaron su historia y exigieron cambios en la política de vivienda.
Bajo el lema “no son muertos, son asesinatos”, los asistentes no solo recordaron a Olga, sino también a otras víctimas de desahucios, como Maricarmen en Madrid y Javier, un zapatero que se suicidó recientemente en La Florida tras recibir una orden de desalojo.
Reacciones y críticas a la administración
Durante el homenaje, Khristian Giménez, portavoz de la Asociación de Vecinos, destacó la necesidad de procesar la pérdida de Olga, señalando que su muerte refleja un fallo en el sistema de protección social. “Cuando una vecina del barrio muere de esta manera, mucha gente tiene la necesidad de asumirlo”, afirmó.
La amiga de Olga, Elena Sala, criticó la inacción de las administraciones y el rechazo de partidos como PP, Vox y Junts a los recientes decretos de vivienda. “La Olga no murió, le quitaron la vida. Le falló un sistema de protección legal que nunca estuvo a la altura”, declaró, añadiendo que Olga había trabajado toda su vida, pero eso no fue suficiente para evitar su desahucio.
El caso de Olga Matute
Olga había residido durante 20 años en su vivienda en Santa Eulàlia, donde pagaba puntualmente su hipoteca. Sin embargo, su situación cambió drásticamente tras su separación y la pérdida de su empleo. Tras no recibir la manutención de sus dos hijas, se vio obligada a realizar una dación en pago al Banc Sabadell, que le ofreció un alquiler social. Sin embargo, el banco vendió la propiedad al fondo de inversión Promontoria Coliseum Real State, S.L., que no renovó su contrato, lo que llevó a su desalojo en abril.
Manifestación final
El homenaje concluyó con una manifestación que recorrió varias calles de la ciudad, donde, según la Guardia Urbana, participaron alrededor de 300 personas.