Un total de 15 desempleados, de los cuales 14 son mujeres y 1 hombre, han comenzado su formación en atención sociosanitaria a personas dependientes en Piélagos. Este programa, denominado 'La Vidriera II', está financiado por el Ayuntamiento con una subvención de 404.487 euros del Servicio Cántabro de Empleo, que depende de la Consejería de Industria, Empleo, Innovación y Comercio del Gobierno de Cantabria, además de una aportación municipal de 48.000 euros.
La directora del programa, Carmen Ramil, ha indicado que la formación se lleva a cabo en el Centro de Formación de Vioño, ubicado en el edificio de las antiguas escuelas de la localidad. El curso alternará formación teórica, tanto en el aula como en empresas, con prácticas profesionales en diversas residencias, principalmente en el municipio de Piélagos.
El itinerario formativo tiene una duración de 1.800 horas y permitirá a los participantes obtener el certificado de profesionalidad de nivel 2 en “Atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales”. Este tipo de formación capacita a los individuos para desarrollar actividades laborales dentro de un sector específico, en este caso, el sociosanitario. Al finalizar el curso y superar las evaluaciones, los participantes recibirán una titulación oficial válida en toda Europa.
En cuanto al perfil de los participantes, el 87% son residentes de Piélagos y el 13% restante proviene de municipios cercanos, con una edad media de 52 años. Además, 8 de los participantes no poseen el título de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), por lo que recibirán formación adicional en competencias clave en Lengua Castellana y Matemáticas, requisitos mínimos para obtener el certificado de profesionalidad de nivel 2.
Los testimonios de algunos de los participantes reflejan la importancia de esta oportunidad. Rosa, de 54 años y con una trayectoria laboral de 10 años en el sector de seguros, expresó su sorpresa al poder acceder a esta formación y recibir una remuneración por ello. “Es todo muy nuevo, pero los formadores nos lo hacen muy fácil y creo que puedo tener una nueva oportunidad para mi última etapa laboral”, afirmó.
Maite, una vecina de Zurita que se encuentra a pocos años de la jubilación, también considera que participar en el programa es una gran oportunidad. “Un año aquí y luego alguno más trabajando en un sector que tiene muchísima salida”, destacó. Por su parte, Miguel, de 61 años y originario de República Dominicana, compartió su deseo de ser útil y su motivación para afrontar este nuevo reto, a pesar de sus dudas iniciales sobre su capacidad.
Los participantes han manifestado que, aunque la formación es exigente, están dispuestos a esforzarse. Maite reconoció que “con la edad no tienes la cabeza como la gente joven y cuesta”, mientras que Rosa comentó que su experiencia previa en el sector le facilita el aprendizaje. “Como esta formación está orientada a la salud, ahora con más madurez la asimilas mejor y no solo se la aplicas a los demás sino también a ti mismo”, concluyó.